Ahora sí... podemos partir con mi pequeño cuento: Imaginaros que os ganáis la lotería… Como es vuestra imaginación la cantidad que ganaron puede ser la que se ajuste a su preferencia… y claro como es dinero entre más montañas de billetes recibas, pues mucho mejor… así que lo recibirás con mucho gusto… pero al momento en que vas a recibir el dinero surge inmediatamente una situación casi segura y valga la redundancia el dilema se generará por la mismísima seguridad en el preciso momento que comiences a pensar cómo recibirás tu dinero, pues sería un poquitin peligroso que te dejen en tu casa y a ti solito una enorme montaña de billetes… Pues inmediatamente la primera incertidumbre que va aparecer en tu frágil mentesita que ya posee un trauma emocional de considerable impacto, es y ¿donde? y ¿como? yo ¿voy a guardar toda esa Marikda?.... Perdón, ¿esa tan inmensa montaña de billetes? y ¿de una forma segura?... se imagina uno... perdón, se imaginaran ustedes… sentirán entonces el nacer de una nueva sensación de sabor agridulce de felicidad y miedo, acompañado de un intenso delirio de persecución lleno de incertidumbre, pues quizás consigas el lugar y la seguridad antirobo, pero no podrás garantizar ni el desgaste por el tiempo, ni un incendio, ni tampoco podrás ir con tantos billetes a eso de todas partes... en fin no cabe decir todo lo que podría conllevar toda esa riqueza en efectivo... El hecho es que la mejor y más fácil opción a primera instancia es meter toda esa montaña de billetes a un banco, donde cuidaran tu dinero y lo garantizan de forma que uno pueda andar más tranquilo… Allí en el bancos donde se te compensará su valor, y cantidad como también su aspecto físico al precio que ellos quieran, allí tu montañita es transformada y comprimida en pequeños números de dígitos decimales… y así... wuala... inmediatamente tus montañas de billetes desaparecen y a cambio te dan esa serie de números decimales que representa la ubicación de donde se supone fue enviado tu dinero en lo que literalmente quedas vacío, pero libre de preocupaciones.
En principio crees que tu dinero quedó en buenas manos y seguro... Y pues como ya eres multimillonario, ni pa que fijarse en los pequeños valores de costos por los cuales el banco te escurre… perdón, te guarda con todo el gusto del mundo tu dinero, como si te hicieran un gran favor. Lo más importante es que tu estas muy feliz, así que gastas y gastas como debería ser y claro no lo notas, porque estás cegado de riqueza, cosa muy entendible pero fatal... Pues figurativamente y casi literal eres vaca lechera cuya pobre es ordeñada y escurrida pero no lo sabe y no tiene un control sobre la leche que le ordeñan, ella cree ilusamente que el granjero le cuida como por noble favor, cuando la verdad es que el granjero se aprovecha de ella, pues la pobre vaquita en su inocencia, no sabe que gracias a esa leche el granjero obtiene muy buenas recompensas. Cosa que no está mal... Pero repentinamente el granjero comienza, no solo a decidir qué hace con la leche, sino que paulatinamente aumenta la cantidad de leche a ordeñar... imagínese o hágase de cuenta como si se le cobrase a la ya bien exprimida vaca, por toda la leche que le sacan… Ello en cuestión causa entonces un despertar de naturaleza iluminadora en el que la vaca por consecuencia comienza a cuestionar su desdicha al comprender la verdad de que la cosa no es como pensaba… así que en su pensamiento irónico no tuvo más opción que responderse a sí misma... ¡¡Muuu uno si es guevon da leche para que otro viva de la leche, el me cobra con leche lo que gana con mi leche, sin dejarme hacer libremente uso de mi propia leche… Cuando gracias a esa leche se alimenta toda su recua... Muuu!!
La enseñanza que nos ofrece la vaca hace referencia alusiva a nuestra temática y explica porqué se convirtieron necesarias las criptomonedas, pues gracias a estas monedas digitales la vaca junto con una gran comunidad de vacas lecheras puedan vender su lechita de forma justa y discreta, donde ellas sean las mismas que administren toda su remuneración en cubetas de leche a la misma vez que las vende libremente y por costos mucho más económicos que los que ofrece un granjero por sus servicios de administrar esa leche. Pues este no solo abusa de la tasa de intereses, sino que también cobra por cada movimiento y transacción que la vaca quiera hacer con su lechera billetera. Los bancos, al igual que el granjero, no solo guarda el dinero, ellos también hacen uso del mismo y generan ganancias bastantes considerables, mientras ellos te cobran bastante caro por guardar tu dinero y hacer uso del mismo, y esto hace que sea un sistema bastante inequitativo.
las criptomonedas nacen entonces para ser un sistema universal de intercambio comercial alternativo, cuyo funcionamiento fluctúa basado en códigos algorítmicos y criptográficos, y donde a través de una billetera digital de estructura completamente virtual, se administran las transferencias y movimientos a partir de complejos procesos matemáticos que hacen de este sistema un mecanismo seguro, discreto y confiable.


